DIOS MIO ESCUCHAME

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jueves, 26 de marzo de 2009

El poder de la oración .

¿Se le ha ocurrido pensar alguna vez que por medio de la oración se le ha dado el privilegio de cambiar vidas, naciones y aun el curso de la Historia si tan solamente esta dispuesto a confiar en Dios? El dijo a Jeremías: "Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tu no conoces" Jeremías 33:3.

El Cristo resucitado, con todo poder es quien dijo: "Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra" Mateo 28:18 y "He aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo" Mateo 28:20. En Juan 14:14 también dice: "Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré".

Si comenzáramos a pedir en oración, creyendo las cosas que se nos ha prometido, veríamos milagros en nuestras vidas y las de los demás, y el curso de la Historia cambiaría. Nosotros nos conformamos con las cosas menores; nuestras Iglesias y reuniones de oración se convierten en reuniones para dilucidar o comentar cosas superfluas y periféricas. Nos conformamos con oír cumplidas, algunas cosas, que aun que si sean difíciles, a ultima instancia el hombre por su intelecto, habilidad o poder es capaz de cumplir por sí solo.

¿Por qué Jesús no pudo hacer grandes cosas en Nazaret? Por la incredulidad de ellos.

Todavía hoy en día muy poco ha cambiado esta ciudad. Muy pocas cosas diferentes, en cuanto la fe han acontecido allí, todo esta como hace 2000 años. ¿Queremos nosotros ser como Nazaret? ¿Cómo sé que tengo fe y que creo verdaderamente lo que estoy pidiendo? Ciertamente si yo estoy confiando en Dios a quien hago mi petición. Cuando uno confía plenamente esta seguro que recibirá lo que pide

El Señor nos ha dicho y prometido, que si pedimos algo conforme a su voluntad Él nos oirá, y si nos oye, el contestara. 1 de Juan 5:14-15.

La oración es un acto de máxima prioridad. Sin lugar a duda, es la disciplina más importante de la vida del cristiano. La oración fue de máxima prioridad en la vida del Señor Jesucristo, cuanto más debe ser en nuestras propias vidas.

La oración es la fuerza, el poder y el secreto que mueve al cielo y hace que el mundo se mueva a su compás. Ni el dinero, ni el genio, ni la cultura pueden hacer algo para mover a Dios.

Todo el secreto del poder reside en la santidad que da energía al alma, y a todo el ser lleno de amor ardiente que se derrama en oración a Dios.

Ni la posición, ni la dignidad ni las grandes obras, moverán el carro de Dios. Es una apasionada fuerza la única que puede moverlo, la oración de fe que es la fuerza creadora.

El objetivo no es ser un gran hombre o una gran mujer de fe, sino un hombre o una mujer que tiene fe en un gran Dios.

Si somos fieles al Señor en permanecer en su Palabra y que su Palabra permanezca en nosotros, nuestras peticiones serán oídas y contestadas.

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